Los precios de los alimentos aumentaron en agosto en un contexto de fuertes temperaturas y tensiones geopolíticas, con un alza particular de la cotización del azúcar, indicó el viernes la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El índice de precios de los alimentos de la FAO aumentó un 1.9% en agosto en términos mensuales y un 2.5% en comparación con el año anterior.
Se trata de incrementos muy superiores a los de julio, cuando el alza fue del 0.6% en un mes y del 1% en un año.
El verano excepcionalmente caluroso que ha vivido Europa provocó una caída de los rendimientos, mientras que en Asia el fenómeno de El Niño amenaza la producción.
El precio del azúcar aumenta en consecuencia: en agosto subió un 11.9%, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2025.
La cotización del trigo se disparó un 15% con respecto al año pasado. Entre las causas figuran, en particular, las «perturbaciones persistentes de los flujos de exportación en el mar Negro» relacionadas con la guerra entre Rusia y Ucrania.
El precio del maíz se sitúa, por su parte, en +2.5% en un mes, impulsado por unas perspectivas de menores rendimientos en algunas regiones de Estados Unidos y Europa, por el encarecimiento de los fertilizantes debido al bloqueo de Ormuz y también por una fuerte demanda de biocarburantes.
- Prácticamente todos los demás indicadores, desde la carne de ave hasta el arroz, pasando por el aceite de palma, también registran aumentos en agosto.
En vía contraria, bajan los precios de vacuno
Sin embargo, la carne de vacuno presenta una excepción notable, con precios que han retrocedido debido a una mayor competencia entre los productores australianos y brasileños en los mercados mundiales, tras la fijación por parte de China de cuotas de importación.
«Los impactos climáticos, las tensiones geopolíticas y las perturbaciones logísticas en el comercio se combinan, reduciendo las previsiones de abastecimiento», advierte en el comunicado de la FAO su economista jefe, Máximo Torero.
Para esta cosecha de cereales de 2026, la FAO revisó además a la baja sus previsiones de producción, hasta 2.980 millones de toneladas, que marca un descenso del 2% con respecto al récord de 2025.
En esta etapa, no obstante, esta cosecha debería ser la segunda más importante jamás registrada, añade la organización.
